Unas 35 vacas flotan en una plataforma de 1.300 metros cuadrados que forman una granja flotante en el puerto de Rotterdam, la leche que producen se vende en las zonas cercanas de la ciudad.

La granja consta de tres pisos: uno de diferentes usos sumergido en el agua, en el segundo hay una fábrica de lácteos donde se elabora el yogur y se trata la leche, y en la planta superior, se encuentra el ganado, alimentándose al aire libre.

En Rotterdam abundan los laboratorios que buscan alternativas sostenibles para las grandes ciudades. Inversión privada y pública participan.

El proyecto, que comenzó en 2018 en Rotterdam, cuenta ahora con 35 vacas en la primera granja flotante del mundo que tiene como objetivo aprovechar el agua, que es el 70% de nuestro planeta, probando de forma experimental la producción de leche de esta forma.

Granja Sustentable para Rotterdam

Las vacas se alimentan con pasto de campos de golf en la ciudad, junto con productos alimenticios reciclados como restos de papa, salvado y granos de cerveza. Su estiércol se utiliza para crear un fertilizante natural. Los organizadores afirman que el bienestar animal es una gran preocupación para ellos. Cada una de las vacas tiene sus propios establos, con pisos de goma que son suaves pero soportan los pies. También son libres de regresar a tierra firme, un campo vecino, cuando quieren estirar las piernas.

¿Vacas en el agua?

Según explica Dezeen Las vacas hoy en día a menudo están en el agua, ya que muchas se envían entre países. La compañía detrás de Floating Farm afirma que Australia a menudo exporta hasta 800,000 vacas al año, y los animales a menudo están a bordo de grandes barcos durante semanas.

Las vacas son libres dentro de la plataforma y se ordeñan por turnos

Según informa Telam, Peter Van Wingerden, el desarrollador de la Floating Farm (granja flotante, en inglés) explica las cuatro claves del proyecto son el bienestar (del animal), la circularidad, la sostenibilidad y la innovación, todas tareas concentradas en una granja que produce alimentos saludables y cerca del consumidor; o sea, dentro de la ciudad.

Respecto a las razones para recurrir a la construcción en el agua, detalló la escasez de tierra, el cambio climático, el rápido crecimiento de la población concentrada en las grandes ciudades y las largas distancias entre la producción y los consumidores (que conduce a un mayor uso del transporte y por ende a una mayor contaminación).

Las vacas en la granja flotante en Rotterdam, Holanda, mientras esperan su turno para ser ordeñadas

La idea nació en 2012, cuando Van Wingerden se encontraba en Nueva York y se dio cuenta de la fuerza que tuvo un huracán como Sandy para arrasar una ciudad y dejarla sin suministros, señaló a la agencia EFE.

El proyecto tiene inversión de capitales privado y si tiene éxito, el equipo avanzará con los planes para expandir el negocio con una granja avícola y un invernadero flotante, produciendo frutas y verduras frescas para la ciudad.